HÉCTOR LORENZO ARREGUI
Hombre de vida discreta y firme, nacido en el barrio La Comercial y formado en una cultura de trabajo y rectitud que mantuvo a lo largo de más de cuatro décadas en talleres industriales, donde fue respetado por su conocimiento y, sobre todo, por su honestidad sin matices; de hablar sereno y preciso, transmitía seguridad sin imponerse, encontraba en los pequeños rituales cotidianos —el mate, la caminata, la charla sin apuro— su forma de estar en el mundo, fue lector constante y observador atento, y en su vida familiar se destacó como padre presente y abuelo cercano, capaz de orientar sin invadir; su partida deja un vacío silencioso, de esos que no hacen ruido pero se sienten en lo profundo, quedando su ejemplo sencillo y firme como una forma de vida que no necesita explicaciones.
